Depresion de minusvalidos

Cómo reconocer la depresión en personas con discapacidad mental

Hay un gran número de personas que tienen una mayor tendencia a desarrollar a lo largo de su vida, algún tipo de depresión. Las personas con discapacidad mental, son unos de los grupos sociales, que presentan un mayor riesgo de caer en alguna etapa de depresión de mayor o menor intensidad.

¿Las personas con discapacidad mental son más vulnerables a padecer depresión?

Existe multitud de factores que nos rodean, que pueden incentivar a que aparezca una cierta depresión en algún momento puntual de la vida. Sufrir cierto rechazo social, por padecer algún tipo de minusvalía o discapacidad, como por ejemplo la mental, hace que muchas personas que la padecen, alcancen a desarrollar un sentimiento de debilidad y de baja autoestima que culmine en un cuadro de depresión.

Tener una mente poco equilibrada, afectada por un hecho traumático, como puede ser la pérdida de un ser querido, una ausencia o un estado emocional débil, hace que con el tiempo y de manera sigilosa -sin darse cuenta- se llegue a tener cierta depresión, que si no se trata de la manera adecuada y a tiempo, puede llegar a complicarse muy ampliamente. Se estima que a lo largo de la vida, al menos el veinticinco por ciento de las personas desarrollarán algún tipo de trastorno mental o de comportamiento. Una cifra importante, que hace que este sea un gran problema para los sistemas de salud de muchos países.

¿Qué es la discapacidad intelectual o mental?

A lo largo de la historia hemos asistido a diversos intentos para definir adecuadamente una discapacidad, que ha presentado especial preocupación en la comunidad médica. Hoy en día, la definición más acertada entiende que se trata de un tipo de retraso mental, una discapacidad que se encuentra caracterizada por las diversas limitaciones significativas de la persona, tanto en el desarrollo y funcionamiento intelectual propio, como en la conducta adaptativa a lo largo de los años, expresada tanto en habilidades sociales, prácticas, como adaptativas conceptuales. Esta discapacidad se estima que aparece y se presenta antes de los dieciocho años de vida.

¿Cómo poder evitar la depresión en personas con discapacidad mental?

No existe unas pautas claras para tratar la depresión, ya que cada persona presenta unos rasgos y unas características singulares y únicas, que lo hacen especial. Abordar la depresión en las personas, siempre es complicado, aún más con personas que presentan cierta discapacidad mental, donde cada paso debe estudiarse con especial cuidado. Es especialmente en los más pequeños, donde se debe presentar una mayor atención, ya que es en la edad temprana, donde se forja el carácter y estado de ánimo que marcará a las personas en su edad adulta.

Cuando nos encontramos ante una posible depresión en personas con este tipo de discapacidad, se convierte en indispensable el contar con el máximo de apoyos posibles. De este modo, la familia se posiciona como el principal punto de apoyo tanto en estas situaciones como en muchas otras. El apoyo emocional que puede ofrecer la familia, es muy importante, ya que genera un clima de confianza y tranquilidad, que es especialmente efectivo en personas con discapacidad mental.

Junto a la familia, es indispensable contar con profesionales del sistema de salud mental, que sepa discernir adecuadamente cada caso, para poder presentar los problemas y posibles soluciones para cada caso de depresión. Identificar los síntomas y establecer el mejor diagnóstico, es la mejor garantía de que se está afrontando adecuadamente un posible cuadro de depresión. Estos profesionales se sirven de diferentes medios para poder analizar cada caso, como por ejemplo el tamiz de Reiss ? que se centra en el comportamiento? o la escala de depresión de Glasgow, que se centra en averiguar el nivel de depresión que se tiene en cada momento.

¿Qué factores psicológicos, socioculturales y ambientales entran en juego?

Aunque cada caso es único, las personas que padecen este tipo de discapacidad, suelen presentar algunos de los siguientes factores. Desde acontecimientos y situaciones que marcan la vida, como la pérdida de una persona, enfermedades graves, la falta de una sensación de integración con el grupo o la sociedad, etc. Igualmente una baja autoestima, dificultad para aprender y procesar la información, o la sensación de ineptitud, fomentan la aparición de una depresión. Las relaciones sociales, se convierten en uno de los pilares más importantes, especialmente las relaciones con la propia familia, amigos, o el entorno laboral, pueden afectar notoriamente a una persona con discapacidad intelectual.

El ritmo de vida actual, donde muchas personas se encuentran sometidas a grandes presiones a lo largo del día, se ve especialmente potenciado en personas con limitaciones intelectuales. El gran estrés, junto a problemas para desarrollar actitudes de relación social, junto a la baja autoestima general, puede formar un cóctel realmente peligroso, que asienta la primera piedra para que se de una depresión.

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