Persona con discapacidad

Cómo obtener un préstamo para personas con discapacidad ?

Las personas con discapacidad también tienen a su disposición diversas opciones de financiación. Y es que, actualmente, cuentan con la posibilidad de solicitar créditos adaptados a ellos y a sus necesidades para satisfacer multitud de demandas. Aquí vamos a ver qué los caracteriza.

Préstamos para discapacitados: requisitos y características

Generalmente, los bancos que ofrecen este tipo de préstamos exigen que el solicitante tenga, al menos, un 33 % de minusvalía. Ese grado lo deberá demostrar mediante la presentación del correspondiente certificado médico en el momento de presentar la solicitud del crédito. También es habitual que los tipos de interés se vean reducidos cuanto mayor sea dicho grado de incapacidad.

Además, estos préstamos suelen tener diversos objetivos. El más habitual de ellos es la sufragación de los gastos derivados de reformas y rehabilitaciones en el hogar destinados a satisfacer sus necesidades de modalidad. Sin embargo, también los hay para costear tratamientos médicos a través de la sanidad privada, para la adquisición de un coche ajustado a su problema de movilidad y para la compra de material ortopédico.

Por su lado, estos préstamos suelen rondar entre los 3000 € y los 10 000 €. Ese rango de cantidades hace que los mini créditos al instante tampoco sean una mala opción para llevar a cabo cualquier acción de las comentadas. En muchos casos, si se cumplen los requisitos y se devuelve a tiempo, no generan ni siquiera intereses.

El problema del aval y la nómina

Un elevado porcentaje de las personas con discapacidad que residen en nuestro país se encuentran desempleadas. En unos casos, perciben ayudas y pensiones por parte del Estado, lo que es una ventaja a la hora de solicitar este tipo de productos financieros. Pero en muchos otros no, lo que es una dificultad añadida.

Por ello, estos créditos, al igual que sucede con los préstamos rápidos, tienen exigencias muy laxas en términos de aval y de solicitud de nóminas con las que brindar garantías a la devolución del préstamo. También es habitual que se apueste cuando la persona vive sola y no tiene herederos por las hipotecas inversas. A través de este producto financiero, el sujeto recibe una cuota mensual por parte del banco a cambio de que, en el momento de su fallecimiento, la entidad se quede con la vivienda.

En definitiva, en muchos casos es complicado para las personas con discapacidad acceder al mundo de la financiación. Pero, por suerte, no es imposible. Cada vez son más bancos y entidades de otro tipo los que ofrecen este tipo de productos y permiten a sus clientes con problemas de salud poder acometer aquellas reformas y compras que necesitan para disfrutar de una mayor calidad de vida.

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